
Pinsa Prosciutto & Rúcula – Equilibrio Perfecto entre Fresco y Crujiente
Descubre esta deliciosa pinsa italiana, una sabrosa mezcla de texturas y sabores. Con su base crujiente, mozzarella derretida, el salado del prosciutto y la frescura de la rúcula, deleita el paladar en minutos. Esta receta sencilla y rápida te transporta a Italia. Perfecta para una comida ligera o un aperitivo entre amigos, combina simplicidad y elegancia. Sigue nuestros pasos para lograr una pinsa dorada y crujiente, cubierta con jamón crudo y rúcula recién aderezada. ¿El secreto? Cocción a alta temperatura y adición de los toppings fríos después de hornear para preservar todos los sabores. ¡Un plato que seducirá a todos los comensales sin esfuerzo!

Freidora de Aire Doble Compartimento 9L – 8 en 1
69,99€
Ventajas:
- Dos compartimentos independientes para cocinar dos platos a la vez
- Tecnología Smart Finish para sincronizar la cocción
- Pantalla táctil intuitiva con programas automáticos
Desventaja:
- Ocupa más espacio que una freidora de aire estándar
- 1
En una superficie ligeramente enharinada, estira la masa de pinsa con los dedos formando un óvalo de unos 30 cm. Conserva los bordes aireados para un efecto estético y un mejor soporte de los ingredientes.
- 2
Extiende una fina capa de passata sobre la masa, evitando los bordes para que queden crujientes. Luego esparce los trozos de mozzarella desgarrados de manera uniforme. Ten cuidado de no poner demasiado para evitar que la base se ponga blanda.
- 3
Precalienta tu piedra para pizza o bandeja de horno a 260–280 °C durante al menos 15 minutos. Hornea la pinsa durante 7–9 minutos, hasta que la base esté dorada y crujiente, y la mozzarella se haya derretido y ligeramente dorado.
- 4
Nada más sacarla del horno, coloca inmediatamente las lonchas de prosciutto crudo sobre la pinsa caliente. El calor ablandará ligeramente el jamón sin cocinarlo, preservando su textura delicada y su sabor salado.
- 5
En un bol, mezcla la rúcula con el aceite de oliva, el jugo de limón, una pizca de sal y pimienta. Reparte esta ensalada sobre la pinsa, luego espolvorea generosamente con Parmigiano Reggiano rallado para un toque final sabroso.
- 6
Corta la pinsa en porciones iguales y sirve inmediatamente para disfrutar del contraste entre la base caliente y crujiente y los ingredientes frescos.

- Añade siempre el prosciutto después del horneado para preservar su textura fina y su sabor naturalmente salado.
- Para una variante más magra, sustituye el prosciutto crudo por jamón de Parma o bresaola.
- Para un sabor más intenso, añade virutas de pecorino romano además del Parmigiano Reggiano.
- Hornea la pinsa a alta temperatura (260–280 °C) durante poco tiempo para conseguir bordes crujientes y un centro tierno. Una piedra para pizza precalentada garantiza una base perfectamente dorada.
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